Aquella desgastada imagen que me observa, dice cosas imperceptibles. Imagen llena de ensueño, imaginario y alma, hace de mí, una simple espectadora analfabeta, que no logra nombrar nada de lo que la rodea. Espectadora analfabeta que se encuentra inmersa en toda esta eterna confusión generada por sus sentidos y emociones, pensamientos e ilusiones.
Esa imagen que mira con sutileza está quebradiza; pide auxilio a gritos, desborda tristeza y congoja. Me anuncia tu mundo interior: poco claro, volátil, movido por las pasiones. Esas mismas que primero te seducen y te permiten volar, para así, sumergirte en la plenitud, pero que luego -de golpe- te expulsan, con el ímpetu de la lava ardiente, vomitada por ese mar de inmenso goce. Te dejan tendida, tratando de mantener la respiración...
Desnuda te sientes entre tanta belleza probada, entre tanta ilusión degustada. Ahí yaces, en el mismo lugar que fuiste expulsada, y te sientes sin un pedazo de ti. Aquél pedazo olvidado en aquella inmensidad herida, que no vacila en atraerte para luego escupirte con dicha.
Ahhh! (suspiro) esa imagen desgastada, esa cara descascarada y golpeada por la vida; aquél rostro desfigurado, maltratado y herido me observa con sigilo, con temor y desesperanza. Me angustia pensar que ese ser triste jamás podrá saber lo mucho e intenso que lo amo, que lo anhelo y lo gozo. No existe imaginario ni artista que lo pueda dibujar. Así es como me resigno a amarte y esperarte en silencio, creyendo que algún dia descubriremos un lenguaje propio que nos permitirá gozar juntas.
(ojalá ese lenguaje no llegue demasiado tarde)
Pobre ojalá, que se perdió en el tiempo. Que pena también, aquél no que se nubló con las distancias. Pero peor aún, es que nuestras angustian hayan hecho que ese llegue haya cambiado de tiempo verbal.
Esa imagen que mira con sutileza está quebradiza; pide auxilio a gritos, desborda tristeza y congoja. Me anuncia tu mundo interior: poco claro, volátil, movido por las pasiones. Esas mismas que primero te seducen y te permiten volar, para así, sumergirte en la plenitud, pero que luego -de golpe- te expulsan, con el ímpetu de la lava ardiente, vomitada por ese mar de inmenso goce. Te dejan tendida, tratando de mantener la respiración...
Desnuda te sientes entre tanta belleza probada, entre tanta ilusión degustada. Ahí yaces, en el mismo lugar que fuiste expulsada, y te sientes sin un pedazo de ti. Aquél pedazo olvidado en aquella inmensidad herida, que no vacila en atraerte para luego escupirte con dicha.
Ahhh! (suspiro) esa imagen desgastada, esa cara descascarada y golpeada por la vida; aquél rostro desfigurado, maltratado y herido me observa con sigilo, con temor y desesperanza. Me angustia pensar que ese ser triste jamás podrá saber lo mucho e intenso que lo amo, que lo anhelo y lo gozo. No existe imaginario ni artista que lo pueda dibujar. Así es como me resigno a amarte y esperarte en silencio, creyendo que algún dia descubriremos un lenguaje propio que nos permitirá gozar juntas.
(ojalá ese lenguaje no llegue demasiado tarde)
Pobre ojalá, que se perdió en el tiempo. Que pena también, aquél no que se nubló con las distancias. Pero peor aún, es que nuestras angustian hayan hecho que ese llegue haya cambiado de tiempo verbal.
